Revenge of the Nerds
Esta noche he descubierto los oscuros orígenes de mi fantasía sexual con Darth Vader. Se remiten a los ochenta, cuando mis hermanos mayores alquilaron La venganza de los nerds I (1984) como la última novedad de Hollywood y la vieron una tarde de sol en el VHS de la habitación de mis padres.
Yo era una de aquellas hermanas menores tan molestas que siempre se entremeten en los planes de los grandes cuando han quedado a su cuidado y los padres se han ido a cumplir con algún compromiso o simplemente se han hartado de soportar a los guaguas. Y aquella tarde me instalé a la hora de la caída del sol a mirar la película que acababan de alquilar mis hermanos, con la malsana intención de hallar en ella algo que censurar para luego chibatearlo con mamá.
Entonces -no lo recuerdo- debo haberme quedado dormida hacia las dos terceras partes, porque no tenía claro el fin. Pero sé que, en aquel duermevela o en la respuesta rápida de un adolescente niñero, debo haber aprendido que los hombres con trajes negros, máscaras, cascos y una respiración asmática y visión deficiente suelen ser unos magos a la hora del sexo oral (sobre todo si llevan gruesos espejuelos y tienen los dientes un tanto prominentes en la mandíbula superior).
Gran clásico de los ochenta: basura. Pero no he podido evitar quedarme hasta la madrugada riendo por anticipado del chiste fácil que ya había visto y oído contar quizá cientos de veces como parte del argumento del filme o referencia a los tiempos mozos en algún otro contexto (así, como se repiten los cachos cuando se han vuelto tan viejos que ya nadie reiría de ellos si no fuera por la oportunidad que trae la asociación de ideas).
He reído de las simplezas, he mirado los porros superjumbo de Booger con la boca reseca, he comprobado que a veces sí se dejaba ver un culito y un coñito en las cintas de mi década perdida. Pero, sobre todo, me he deleitado en la ridiculez del, desde luego, supremo, apoteósico, sublime y cursi final liberador del trauma frick, como dirían los de la nueva generación. O talvez se debe solo a que soy un nerd y estoy orgulloso de serlo.
Un buen clásico. Un buen clásico para mirar cuando se te despierta el instinto de tragar inutilidades: leer SOHO, ver La venganza de los nerds I y terminar escribiendo el post más perfectamente ligth y ochentero de todos los tiempos de mi recién uniañera vida de blogger.
FICHA:
La venganza de los nerds I (1984)
Género: comedia
Director:Jeff Kanew
Vista en la tele una noche de tontedad y por pura coincidencia.
Esclarecedor de obsesiones.
Yo era una de aquellas hermanas menores tan molestas que siempre se entremeten en los planes de los grandes cuando han quedado a su cuidado y los padres se han ido a cumplir con algún compromiso o simplemente se han hartado de soportar a los guaguas. Y aquella tarde me instalé a la hora de la caída del sol a mirar la película que acababan de alquilar mis hermanos, con la malsana intención de hallar en ella algo que censurar para luego chibatearlo con mamá.
Entonces -no lo recuerdo- debo haberme quedado dormida hacia las dos terceras partes, porque no tenía claro el fin. Pero sé que, en aquel duermevela o en la respuesta rápida de un adolescente niñero, debo haber aprendido que los hombres con trajes negros, máscaras, cascos y una respiración asmática y visión deficiente suelen ser unos magos a la hora del sexo oral (sobre todo si llevan gruesos espejuelos y tienen los dientes un tanto prominentes en la mandíbula superior).
Gran clásico de los ochenta: basura. Pero no he podido evitar quedarme hasta la madrugada riendo por anticipado del chiste fácil que ya había visto y oído contar quizá cientos de veces como parte del argumento del filme o referencia a los tiempos mozos en algún otro contexto (así, como se repiten los cachos cuando se han vuelto tan viejos que ya nadie reiría de ellos si no fuera por la oportunidad que trae la asociación de ideas).
He reído de las simplezas, he mirado los porros superjumbo de Booger con la boca reseca, he comprobado que a veces sí se dejaba ver un culito y un coñito en las cintas de mi década perdida. Pero, sobre todo, me he deleitado en la ridiculez del, desde luego, supremo, apoteósico, sublime y cursi final liberador del trauma frick, como dirían los de la nueva generación. O talvez se debe solo a que soy un nerd y estoy orgulloso de serlo.
Un buen clásico. Un buen clásico para mirar cuando se te despierta el instinto de tragar inutilidades: leer SOHO, ver La venganza de los nerds I y terminar escribiendo el post más perfectamente ligth y ochentero de todos los tiempos de mi recién uniañera vida de blogger.
FICHA:
La venganza de los nerds I (1984)
Género: comedia
Director:Jeff Kanew
Vista en la tele una noche de tontedad y por pura coincidencia.
Esclarecedor de obsesiones.